martes, 8 de noviembre de 2016

DE LAS NUESTRAS (Nuestro Mediterráneo, parte 2)

Ayer eras una extraña en mi televisión.
Hoy te pongo rostro, nombre y apellidos.
Y soy capaz de dibujar una parte de tu árbol genealógico
y he conocido a todos tus vecinos.
Y, después de ser una entre los tuyos,
sé que un día serás una entre los míos
y los míos y los tuyos, serán uno entre sí.
Y cuando vuelva a mirar los rostros tras la pantalla,
ya no pensaré en aquéllos, sino en nosotros.
Porque los tuyos ya son los míos
y los míos serán los tuyos
aquel día en que las barreras invisibles caigan...
Y desde hoy ya no conduciré mi vida
sin pensar a dónde irá la tuya,
porque tú eres de las mías
y yo seré de las tuyas.
Porque el yo que hoy te mira
no es el yo que te miraba
y este yo que hoy te recuerda,
no es el yo que te pensaba.
Porque tu mirada
y mi mirada se han cruzado
y mi cabeza
y tu cabeza hoy se piensan.
Y los del Mediterráneo
siempre fueron los nuestros.
Por este mar que nos bañó,
este que fue el mar de mi vida
es hoy el mar de la muerte de los míos.
Porque ayer te puse rostro, nombre y apellidos
y supe que parte de tu árbol genealógico había quedado vacío.

lunes, 31 de octubre de 2016

MI MEDITERRÁNEO, TU MEDITERRÁNEO, NUESTRO MEDITERRÁNEO

El mismo mar que tú cruzaste
es el mismo mar en el que yo disfrutaba de unos baños en la infancia.
Y hoy, juntos, contemplamos ese mar.
Y yo recuerdo aquéllas vacaciones
y tú recuerdas tu cruzada
y los ojos que lo miran ya no son los mismos ojos.


El mismo mar que unió a nuestros antepasados es
el mismo mar que hoy nos ha unido y es
el mismo mar que nos ha atado.
Y los ojos que lo miran
nunca volverán a ser los mismos ojos
y el mismo mar
será otro mar
y mis ojos
y tus ojos
otros ojos.

Y ahora tú estás entre los míos
y yo estoy entre vosotros
y el mismo mar que nos ha unido
es el mismo mar que los ha atrapado
y asoman
sentimientos contrapuestos,
porque el mismo mar que nos ha unido
es el mismo mar que les mataba.
Y lo maldigo y lo bendigo
por todos aquellos que ha atrapado
y por todos aquellos que ha traído.
 

martes, 26 de abril de 2016

Frío en abril

La tierra está sorda,
es domingo y nuestros cuerpos
no se rozan.

Por mi chimenea hoy escapan
fuegos
que nunca encendimos,
humos de la distancia.

Es abril en el monte,
más no en mi cabeza,

Es primavera en el prado,
más no en mis entrañas.

Vuelve, vuelve pronto,
que estoy aburrida
de estudiar y buscar
trabajo.

Vuelve, vuelve pronto,
que no florecen mis yemas
sin el calor de tus
abrazos.

Vuelve, vuelve pronto,
que he terminado otro libro
y la perra no me hace
caso.

Vuelve, vuelve pronto,
que he salido al camino
y los pájaros me han
expulsado.

Vuelve, vuelve pronto,
que no me gusta dormir
sin el susurro de tus
labios.


sábado, 6 de febrero de 2016

De lo mundano a lo autómata

Se extrañan al verme
buscando las aceras que reflejen
aquello a lo que llaman "almas erráticas",
el vicio, el exceso, lo mundano,
para mí es la vida;
es humanidad
reflejada en la calzada:
Almas inconclusas buscando
algo en alguna barra.
Damas que ofrecen
sus cuerpos a cambio de la nada.
Locos que me miran y, sin sentido,
me hablan.

Me gusta pasear
analizando el submundo.
Porque eso significa estar viva:
ver en otros lo que no veo en mí.

Y no las miradas autómatas,
la concentración en el celular
y los corazones dormidos,
ese inerte mundo que,
cada mañana,
me encuentro en el metro.

sábado, 9 de enero de 2016

Marina (ego en manifiesto)

Marina es una metáfora
oculta en un poema.

Marina son las luces
que atraviesan las sombras.

Un quiebro interno
al final de la primavera,
el sueño de una noche de verano
elevado a su máximo exponente.

Dolores acorazados
bajo piedra pómez,
lava que brota repentinamente.

Una mirada nueva
hacia América Latina.

La fuente de energía
de la que todos bebieron, beben y beberán.

La sonrisa ante el llanto.
El llanto ante la cólera.
La cólera ante el silencio.

Marina es improvisación y desorden
sobre la cuadrícula.

Marina soy Yo. Yo soy Marina.

lunes, 21 de septiembre de 2015

A ti

Es tarde,
parece más.
Ignoro 
si por la lluvia de cada día,
el anochecer temprano,
las ocho horas de diferencia 
o tu lejanía.

Cuando salgo a explorar,
procuro olvidar 
las ganas
de que tus ojos vean
los lagos de los míos.
Voy aprendiendo a deleitarme,
con un Atlántico de por medio
y alejada de tus besos.
Después de todo,
me encamino a alcanzar un sueño.

Y sé
que allá, 
en el paralelo
en que tu presencia se sitúa,
tu cabeza me piensa.
Y sé
que en el meridiano
donde mis pies se posan,
mi nostalgia te recuerda.

Quería agradecerte,
tu amor sin condiciones,
que me empuja 
y da fuerza.

Y, aunque anhelo,
tocarte, besarte, abrazarte
me sobran sonrisas y miradas
por entregarte.

jueves, 2 de julio de 2015

Por si nos diera por volver...

Ya te dejo...
Marcho y te dejo el testigo de mis andadas por tus calles,
el latir de mi corazón, rompiendo la torácica de felicidad,
el humo del último cigarro,
las carreras de Trufa por la playa,
las risas en la terraza de algún bar
y, cómo no, las llaves de mi hogar.

Guardame y guárdanos,
a todos aquellos que te amamos y te vivimos,
consérvanos intacto Benimaclet,
por si nos diera por volver.

Ocúltanos en algunos de sus bohemios rincones,
donde nadie nos pida lo que queremos hacer.

Manténnos unas Estrellas frescas,
las guitarras en la Plaza,
las bravas y el burret,
por si nos diera por volver.

Gracias por darnos más de lo que te pedimos,
la brisa del mar
y los buenos amigos.
Por las hortalizas de l´horta
y por consentir a Madrid
que me esperase con los míos.

Ahora es verano
y vuelvo, por poco,
a la tierra,
a recibir el mejor de los abrazos
y aún así recordar el mecer de tus olas,
la humedad hecha nostalgia
y las risas en tus terrazas.

Parto y contemplo
el comienzo de una nueva Valencia,
soñada hace décadas por sus paisanos.

Guardame,
porque un fragmento de mi memoria,
vivirá siempre en ti.