La tierra está sorda,
es domingo y nuestros cuerpos
no se rozan.
Por mi chimenea hoy escapan
fuegos
que nunca encendimos,
humos de la distancia.
Es abril en el monte,
más no en mi cabeza,
Es primavera en el prado,
más no en mis entrañas.
Vuelve, vuelve pronto,
que estoy aburrida
de estudiar y buscar
trabajo.
Vuelve, vuelve pronto,
que no florecen mis yemas
sin el calor de tus
abrazos.
Vuelve, vuelve pronto,
que he terminado otro libro
y la perra no me hace
caso.
Vuelve, vuelve pronto,
que he salido al camino
y los pájaros me han
expulsado.
Vuelve, vuelve pronto,
que no me gusta dormir
sin el susurro de tus
labios.
Un repaso de mi yo interno a través de la poesía... Algunos poemas pueden ser difíciles de descifrar. Busca el sentido más metafórico imaginable y hallarás el significado... A veces las musas se marchan, pero siempre hacen un esfuerzo para volver; de ahí la intermitencia en el tiempo de estos escritos. Espero que lo disfrutes tanto como yo cuando me desgarro escribiendo.
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martes, 26 de abril de 2016
lunes, 21 de septiembre de 2015
A ti
Es tarde,
parece más.
Ignoro
si por la lluvia de cada día,
el anochecer temprano,
las ocho horas de diferencia
o tu lejanía.
Cuando salgo a explorar,
procuro olvidar
las ganas
de que tus ojos vean
los lagos de los míos.
Voy aprendiendo a deleitarme,
con un Atlántico de por medio
y alejada de tus besos.
Después de todo,
me encamino a alcanzar un sueño.
Y sé
que allá,
en el paralelo
en que tu presencia se sitúa,
tu cabeza me piensa.
Y sé
que en el meridiano
donde mis pies se posan,
mi nostalgia te recuerda.
Quería agradecerte,
tu amor sin condiciones,
que me empuja
y da fuerza.
Y, aunque anhelo,
tocarte, besarte, abrazarte
me sobran sonrisas y miradas
por entregarte.
martes, 20 de diciembre de 2011
De amor y libertad
El ansia de libertad
no se entorpece
en un pálido rostro invernal.
Estoy abrazada a la inquietud,
sobre la que espolvoreo dosis
de tenacidad, raciocinio y valor.
Mi fiera interna
arrancó sus gruesas cadenas
y el mañana sigue colgado de la incertidumbre.
Entre tanto trasiego,
ha sido inevitable
el recuerdo de tu ausencia,
cuando camino entre las voces de la gente
y me sumerjo en sus miradas autómatas,
no te hallo.
Quizás nunca estuviste,
y tu sonrisa no porte
la paz de mis anhelos.
Si volvieras a rozarme,
sosegaría tanta tempestad,
callaría todos mis gritos,
por uno sólo de tus besos.
Amaina la tormenta,
las cataratas translúcidas
pueblan mis pestañas,
en los charcos: tu rostro sonriente.
Igual que la última vez
que atravesé tus pupilas.
no se entorpece
en un pálido rostro invernal.
Estoy abrazada a la inquietud,
sobre la que espolvoreo dosis
de tenacidad, raciocinio y valor.
Mi fiera interna
arrancó sus gruesas cadenas
y el mañana sigue colgado de la incertidumbre.
Entre tanto trasiego,
ha sido inevitable
el recuerdo de tu ausencia,
cuando camino entre las voces de la gente
y me sumerjo en sus miradas autómatas,
no te hallo.
Quizás nunca estuviste,
y tu sonrisa no porte
la paz de mis anhelos.
Si volvieras a rozarme,
sosegaría tanta tempestad,
callaría todos mis gritos,
por uno sólo de tus besos.
Amaina la tormenta,
las cataratas translúcidas
pueblan mis pestañas,
en los charcos: tu rostro sonriente.
Igual que la última vez
que atravesé tus pupilas.
domingo, 16 de octubre de 2011
El amanecer testigo
De todos ellos,
desprecio el sabor
del último beso.
Cuando los amaneceres, sucesivamente
se vuelven testigos silenciosos
de mi ausente inocencia,
me abrazo a los placeres
que Afrodita me inculcó.
En estado semi-consciente
rozo sus bocas,
como únicas y exquisitas,
vivo nocturna,
sin la presencia mental
del mañana.
Me despojé de
las nostalgias
y
las añoranzas,
sin embargo,
a pesar de las lluvias,
todos mis acompañantes,
se refugian en algún rincón de mi memoria.
La experiencia, prosigue
su cauce y,
de todos ellos,
rechazo el sabor
del último beso.
desprecio el sabor
del último beso.
Cuando los amaneceres, sucesivamente
se vuelven testigos silenciosos
de mi ausente inocencia,
me abrazo a los placeres
que Afrodita me inculcó.
En estado semi-consciente
rozo sus bocas,
como únicas y exquisitas,
vivo nocturna,
sin la presencia mental
del mañana.
Me despojé de
las nostalgias
y
las añoranzas,
sin embargo,
a pesar de las lluvias,
todos mis acompañantes,
se refugian en algún rincón de mi memoria.
La experiencia, prosigue
su cauce y,
de todos ellos,
rechazo el sabor
del último beso.
jueves, 14 de julio de 2011
Lapsus espacio-temporal
Tras mi dosis nocturna
de nicotina,
comienzo a conciliar el sueño,
entre las cuatro paredes
que a veces nos atraparon.
Mis ojos se agitan
creando un lapsus
espacio-temporal
que me incita, por accidente
a recordarte.
Al esforzarme,
puedo verte
desnudo
e imaginarte, tocándome.
Sueño, como hace tiempo
con tu hermoso prepucio erizado,
tu cuerpo de débil apariencia
invadiendo enérgico mi ser,
el placer
de las primeras experiencias,
incesante atracción por lo desconocido
el magnetismo
suspendido sobre un abismo.
Siento un desgarro arterial
en este instante
en que tu presencia se agita
entre mis piernas.
Y regreso desde años atrás,
miro las fotos de la pared
y te arranco de ellas
tras un lustro de contemplación.
Y, situada de lleno en el presente,
se esfuma
tu prepucio erizado
y tu cuerpo de débil apariencia,
me libera.
Dejo de verte, recordarte y tocarte
a sabiendas
de que hoy sólo eres
otro de los sentimientos
que estampé
contra la pared.
de nicotina,
comienzo a conciliar el sueño,
entre las cuatro paredes
que a veces nos atraparon.
Mis ojos se agitan
creando un lapsus
espacio-temporal
que me incita, por accidente
a recordarte.
Al esforzarme,
puedo verte
desnudo
e imaginarte, tocándome.
Sueño, como hace tiempo
con tu hermoso prepucio erizado,
tu cuerpo de débil apariencia
invadiendo enérgico mi ser,
el placer
de las primeras experiencias,
incesante atracción por lo desconocido
el magnetismo
suspendido sobre un abismo.
Siento un desgarro arterial
en este instante
en que tu presencia se agita
entre mis piernas.
Y regreso desde años atrás,
miro las fotos de la pared
y te arranco de ellas
tras un lustro de contemplación.
Y, situada de lleno en el presente,
se esfuma
tu prepucio erizado
y tu cuerpo de débil apariencia,
me libera.
Dejo de verte, recordarte y tocarte
a sabiendas
de que hoy sólo eres
otro de los sentimientos
que estampé
contra la pared.
domingo, 12 de junio de 2011
Vacío al amanecer
Al compás de mis cuerdas vocales
bailaban tus manos bajo mi falda.
Es embriagante perder la noción
durante unos instantes
que olvidan el ayer y el sufrimiento
naufraga en la ebriedad del beso.
Y abrir los ojos...
una noche loca más, otro vacío
el despertar ante unos ojos fríos.
Los pies escarchados,
la tortura solar del amanecer,
se marcha el universo estrellado de nocturnidad
y otro cielo despejado da paso a la resaca.
Y al volver, del futuro al presente...:
- Lo siento, se hace tarde. Hasta siempre.
bailaban tus manos bajo mi falda.
Es embriagante perder la noción
durante unos instantes
que olvidan el ayer y el sufrimiento
naufraga en la ebriedad del beso.
Y abrir los ojos...
una noche loca más, otro vacío
el despertar ante unos ojos fríos.
Los pies escarchados,
la tortura solar del amanecer,
se marcha el universo estrellado de nocturnidad
y otro cielo despejado da paso a la resaca.
Y al volver, del futuro al presente...:
- Lo siento, se hace tarde. Hasta siempre.
miércoles, 25 de mayo de 2011
El último adiós
Perdidos,
como dos sombras entremezcladas
con la oscuridad,
noches de vacío,
besos cóncavos,
huesos del deseo, cúbito y radio del desamor,
abrazos de silencio.
Ojos que no se cruzan,
miradas posadas sobre la luna,
manantiales en las bocas,
formando ríos con afluentes
que no desembocan.
Vernos, dudar,
miedo a pronunciar "futuro",
pánico a los silencios largos,
querernos unos minutos,
justo antesde despertar.
Inmadurez, indecisión y letargo
en nuestras ánimas enfrascados.
Caricias sustentadas con alfileres
y entrepiernas colgando de hilos.
Inevitable era dar un paso más,
imprescindible ir más allá,
aclarar ideas, devolvernos a la conexión neuronal,
y se soltaron los alfileres
y se cortaron los hilos
y avanzamos hacia atrás.
Recondujimos rabias a destiempo,
estampadas contra el rostro equivocado.
Hijos del desengaño,
mutuamente se curaron
para volverse a apalear.
Un paso hacia atrás,
bifurcando los caminos,
diversificando los destinos,
para poder continuar,
líneas de la mano que, por separado,
se vuelven a surcar.
como dos sombras entremezcladas
con la oscuridad,
noches de vacío,
besos cóncavos,
huesos del deseo, cúbito y radio del desamor,
abrazos de silencio.
Ojos que no se cruzan,
miradas posadas sobre la luna,
manantiales en las bocas,
formando ríos con afluentes
que no desembocan.
Vernos, dudar,
miedo a pronunciar "futuro",
pánico a los silencios largos,
querernos unos minutos,
justo antesde despertar.
Inmadurez, indecisión y letargo
en nuestras ánimas enfrascados.
Caricias sustentadas con alfileres
y entrepiernas colgando de hilos.
Inevitable era dar un paso más,
imprescindible ir más allá,
aclarar ideas, devolvernos a la conexión neuronal,
y se soltaron los alfileres
y se cortaron los hilos
y avanzamos hacia atrás.
Recondujimos rabias a destiempo,
estampadas contra el rostro equivocado.
Hijos del desengaño,
mutuamente se curaron
para volverse a apalear.
Un paso hacia atrás,
bifurcando los caminos,
diversificando los destinos,
para poder continuar,
líneas de la mano que, por separado,
se vuelven a surcar.
Lejos, te sueño
Titila tu nombre
entre las palabras que componen
mis versos.
Divisando el horizonte,
encontré, con la transparencia
de la frialdad tuya, tu mirada,
ese añil que me traslada
a imágenes abstractas,
por tanto que oculta,
aunque, quizás, no guarde nada.
Te pospongo en cada momento
de mi tiempo,
y, sin abarrotarme,
terminas volviendo
y buscas esos abrazos
que, por mero compromiso,
terminaré dándote,
y será entonces que conocerás
la gélida brisa de mi aliento
y esta sonrisa que mitiga los afectos...
Y te marcharás
como haces siempre,
y, al verte lejos,
te soñaré,
trasladándome a las
imágenes abstractas
que me llevarán a desearte
otra vez,
cuando ya no estés.
entre las palabras que componen
mis versos.
Divisando el horizonte,
encontré, con la transparencia
de la frialdad tuya, tu mirada,
ese añil que me traslada
a imágenes abstractas,
por tanto que oculta,
aunque, quizás, no guarde nada.
Te pospongo en cada momento
de mi tiempo,
y, sin abarrotarme,
terminas volviendo
y buscas esos abrazos
que, por mero compromiso,
terminaré dándote,
y será entonces que conocerás
la gélida brisa de mi aliento
y esta sonrisa que mitiga los afectos...
Y te marcharás
como haces siempre,
y, al verte lejos,
te soñaré,
trasladándome a las
imágenes abstractas
que me llevarán a desearte
otra vez,
cuando ya no estés.
sábado, 7 de mayo de 2011
Alma de poeta
Mi alma es poeta,
impulsando una sangre
que quiebra mis venas,
soñadora y desgarrada,
enferma de ideación
como el cólera que hundió
al despechado Florentino Ariza,
como vive un artista sin sus musas,
vivo yo,
enamorándome del amor.
Es mi sentimiento un verso
que surgió en el siglo XVIII, romanticismo,
añorando
aquello que jamás existió,
aquello que podré tener delante
y no querré divisar,
por vivir navegando entre sueños,
elegí como mejor amante
lo abstracto, lo irreal, la idealización.
impulsando una sangre
que quiebra mis venas,
soñadora y desgarrada,
enferma de ideación
como el cólera que hundió
al despechado Florentino Ariza,
como vive un artista sin sus musas,
vivo yo,
enamorándome del amor.
Es mi sentimiento un verso
que surgió en el siglo XVIII, romanticismo,
añorando
aquello que jamás existió,
aquello que podré tener delante
y no querré divisar,
por vivir navegando entre sueños,
elegí como mejor amante
lo abstracto, lo irreal, la idealización.
miércoles, 4 de mayo de 2011
El metereólogo
Se escapaban
los rayos de sol
entre el tacto gaseoso
de las nubes,
mientras unos labios
rozaban mi vientre,
extremecía mis dedos,
enredados entre su pelo.
El veneno se olía
posado en los capullos
de las adelfas
con la similitud
de una lengua biperina
lubricando mi garganta
y la inestable vibración
de unas cuerdas vocales en mis tímpanos.
La tenue lluvia
inundando y ahogando
cada matojo,
como los abrazos
queman al dolor
y las caricias
desinfectan las heridas
a los desengañados.
Y en la levedad del viento
que mece fría mi piel,
pensó el metereólogo
que habría llegado ella,
la primavera.
¿Yo y la primavera? -le dije-
Yo, metereólogo,
tan sólo soy poeta.
los rayos de sol
entre el tacto gaseoso
de las nubes,
mientras unos labios
rozaban mi vientre,
extremecía mis dedos,
enredados entre su pelo.
El veneno se olía
posado en los capullos
de las adelfas
con la similitud
de una lengua biperina
lubricando mi garganta
y la inestable vibración
de unas cuerdas vocales en mis tímpanos.
La tenue lluvia
inundando y ahogando
cada matojo,
como los abrazos
queman al dolor
y las caricias
desinfectan las heridas
a los desengañados.
Y en la levedad del viento
que mece fría mi piel,
pensó el metereólogo
que habría llegado ella,
la primavera.
¿Yo y la primavera? -le dije-
Yo, metereólogo,
tan sólo soy poeta.
martes, 26 de abril de 2011
Vuelvo a sentir
Hay
bandidos de ánimas
suspirando mentiras
entre sus labios carnosos,
acariciando la piel
con dedos infieles,
vendiendo un amor
que me quemó cual rastrojo.
Perdí la cuenta
de las horas que pasé
olvidando que te olvidé,
acorazada en nombre
del dolor, el desengaño, el desamor...
En plena desrealización,
tratando de buscarme,
encerrada entre cuatro paredes,
invadida, aprisionada, desconsolada,
orgullosa y sin corazón,
más tierna que la carne
de un melocotón,
más dura que la cáscara
de un caracol.
Jugué con la ventaja
de saber quien eras,
mi impotencia tan sólo
fue contra tamaño dolor.
Y, tras mi silenciosa guerra interna,
saldando esta deuda,
recuperé este alma,
me deshice, lentamente
de tan vil armadura,
volviendo a advertir
la sed, el placer
y el sufrimiento que produce
la indecisión.
Aún no ha vuelto amor,
pero, ya ves,
tras tanta lucha...
te olvidé.
A mi dolor, a mi indecisión.
Y empoderada
y sin corazas,
vuelvo
a confiar en todos,
desconfiando de ti,
a confiar en mí.
Vuelvo
a
sentir.
bandidos de ánimas
suspirando mentiras
entre sus labios carnosos,
acariciando la piel
con dedos infieles,
vendiendo un amor
que me quemó cual rastrojo.
Perdí la cuenta
de las horas que pasé
olvidando que te olvidé,
acorazada en nombre
del dolor, el desengaño, el desamor...
En plena desrealización,
tratando de buscarme,
encerrada entre cuatro paredes,
invadida, aprisionada, desconsolada,
orgullosa y sin corazón,
más tierna que la carne
de un melocotón,
más dura que la cáscara
de un caracol.
Jugué con la ventaja
de saber quien eras,
mi impotencia tan sólo
fue contra tamaño dolor.
Y, tras mi silenciosa guerra interna,
saldando esta deuda,
recuperé este alma,
me deshice, lentamente
de tan vil armadura,
volviendo a advertir
la sed, el placer
y el sufrimiento que produce
la indecisión.
Aún no ha vuelto amor,
pero, ya ves,
tras tanta lucha...
te olvidé.
A mi dolor, a mi indecisión.
Y empoderada
y sin corazas,
vuelvo
a confiar en todos,
desconfiando de ti,
a confiar en mí.
Vuelvo
a
sentir.
jueves, 3 de marzo de 2011
Dueles, soledad
... Y si no hay mejor compañía que tú,
nunca me abandones.
Dueles, cuando el silencio se clava,
como astilla en la neurona,
recordando el calor de unas manos,
el palpitar de mi ombligo,
las noches al desnudo, los susurros.
Dueles, cuando todos marchan
y tus reproches invaden mi tímpano
y los segundos corren
y sigues conmigo.
Dueles, al despedirme de mi amante,
con los ojos en el presente
y un abismo en el mañana.
Dueles, porque aprendiste a desnudarme,
y sabes bien cómo hablarme, qué contarnos.
Dueles, porque no concibo los amores
cuando quieren robarte, a ti, que siempre
estuviste conmigo, sentí tu peso en cada almohada,
y aquel calor de tu cuerpo, me helaba.
Dueles, porque aprendí a concebir el amor,
exento de dependencias;
llibertad, contigo, independencia.
Dueles, más quédate, quédate
y no me dejes, soledad,
regálame cada amanecer tus silencios
y si no quiero
y si no me quieren, no hay miedo, estarás tú,
quédate siempre, no me dejes.
... Y si no hay mejor compañía que tú,
nunca me abandones.
nunca me abandones.
Dueles, cuando el silencio se clava,
como astilla en la neurona,
recordando el calor de unas manos,
el palpitar de mi ombligo,
las noches al desnudo, los susurros.
Dueles, cuando todos marchan
y tus reproches invaden mi tímpano
y los segundos corren
y sigues conmigo.
Dueles, al despedirme de mi amante,
con los ojos en el presente
y un abismo en el mañana.
Dueles, porque aprendiste a desnudarme,
y sabes bien cómo hablarme, qué contarnos.
Dueles, porque no concibo los amores
cuando quieren robarte, a ti, que siempre
estuviste conmigo, sentí tu peso en cada almohada,
y aquel calor de tu cuerpo, me helaba.
Dueles, porque aprendí a concebir el amor,
exento de dependencias;
llibertad, contigo, independencia.
Dueles, más quédate, quédate
y no me dejes, soledad,
regálame cada amanecer tus silencios
y si no quiero
y si no me quieren, no hay miedo, estarás tú,
quédate siempre, no me dejes.
... Y si no hay mejor compañía que tú,
nunca me abandones.
viernes, 11 de febrero de 2011
Todo, todo, por orgullo
¡Qué bonito eras!
Te miraba desde lejos,
recorrer en bicicleta
nuestra pequeña aldea,
meneando al viento tu rubia melena.
Te miraba,
me mirabas,
subían las mareas.
Me pregunto cómo te irá,
por lo que sé, escalaste alto,
siempre fuiste un trepa,
narcisista desmesurado.
Pero, por si acaso, yo
siempre vuelvo a nuestra aldea,
me refugio bajo la luna
y nacen todas las noches
en que no dormimos juntos
e inundan las mañanas
todos los amaneceres
que no vimos, por orgullo.
Inocente fuiste
en pensar que tragaría arrogancia,
en pensar que iría a verte.
Inocentes fuimos,
lo confieso, yo de ti,
pensé lo mismo.
Choque de egos al cubo,
todo, todo, por orgullo.
Y morirme por saborear
tu miel de los panales del infierno,
eres hijo de Satán.
¡Pero qué calor en el momento!
¡Qué dulce el fuego de tu averno!
Y morirnos, ya ves,
todo, todo por mero orgullo,
por mero orgullo negarme
a que mi néctar sea tuyo.
Y condenados de por vida
a cruzar nuestras miradas azules
en el camino de arena,
que conduce a aquella fuente,
testigo único de nuestras
horas de charla adolescente
y, en sus aguas,
nuestras manos reflejadas
no se entrelazan,
nunca se entrelazaban.
Choque de egos al cubo
todo, todo, por orgullo.
Y mirarnos con los años,
como rosas, marchitando
perdiendo los pétalos,
las espinas conservando.
Y absurdos preguntarnos
¿qué hubiera pasado si...?
Hijo de Belcebú,
fuego que prende en el infierno,
yo vuelo en cielo azul.
Se cegarán, por no encontrarse
nuestros ojos de cián,
choque de egos al cubo,
todo, todo, por orgullo.
El romanticismo
en su estado más puro,
amores imposibles,
todo, todo, por orgullo.
Mares de nuestros ojos,
invadiendo nuestra aldea,
témpanos de hielo, mientras.
Todo, todo, por orgullo.
Te miraba desde lejos,
recorrer en bicicleta
nuestra pequeña aldea,
meneando al viento tu rubia melena.
Te miraba,
me mirabas,
subían las mareas.
Me pregunto cómo te irá,
por lo que sé, escalaste alto,
siempre fuiste un trepa,
narcisista desmesurado.
Pero, por si acaso, yo
siempre vuelvo a nuestra aldea,
me refugio bajo la luna
y nacen todas las noches
en que no dormimos juntos
e inundan las mañanas
todos los amaneceres
que no vimos, por orgullo.
Inocente fuiste
en pensar que tragaría arrogancia,
en pensar que iría a verte.
Inocentes fuimos,
lo confieso, yo de ti,
pensé lo mismo.
Choque de egos al cubo,
todo, todo, por orgullo.
Y morirme por saborear
tu miel de los panales del infierno,
eres hijo de Satán.
¡Pero qué calor en el momento!
¡Qué dulce el fuego de tu averno!
Y morirnos, ya ves,
todo, todo por mero orgullo,
por mero orgullo negarme
a que mi néctar sea tuyo.
Y condenados de por vida
a cruzar nuestras miradas azules
en el camino de arena,
que conduce a aquella fuente,
testigo único de nuestras
horas de charla adolescente
y, en sus aguas,
nuestras manos reflejadas
no se entrelazan,
nunca se entrelazaban.
Choque de egos al cubo
todo, todo, por orgullo.
Y mirarnos con los años,
como rosas, marchitando
perdiendo los pétalos,
las espinas conservando.
Y absurdos preguntarnos
¿qué hubiera pasado si...?
Hijo de Belcebú,
fuego que prende en el infierno,
yo vuelo en cielo azul.
Se cegarán, por no encontrarse
nuestros ojos de cián,
choque de egos al cubo,
todo, todo, por orgullo.
El romanticismo
en su estado más puro,
amores imposibles,
todo, todo, por orgullo.
Mares de nuestros ojos,
invadiendo nuestra aldea,
témpanos de hielo, mientras.
Todo, todo, por orgullo.
jueves, 11 de noviembre de 2010
En el mar de la alegría
¿Qué importa lo que fuiste
ayer?
¿Qué más da lo que seas
mañana?
¿Quieres saber quien soy
hoy?
Me encontrarás
allá,
donde los caminos
surcados,
forman perpendiculares de
felicidad.
Me encontrarás
allá,
donde el odio
no tiene un
lugar.
Me encontrarás
allá,
donde el cielo
sólo se viste de
libertad.
Me encontrarás
allá,
donde mis ojos
sólo saben de
los amaneceres que
vendrán.
Me encontrarás
allá,
donde el perdón
no es una mera
formalidad.
Me encontrarás
allá,
en aquel paraíso
donde mi sonrisa
no conoce el
final.
Búscame en el valle
que formó
el río de la libertad,
cuya corriente se
nutre de las penas
que ya no dolerán
y, la luna,
reflejada en la copa de los
pinos,
se bebe, cual copa de
vino,
la esencia de aquello que
fuimos.
Burlémonos del poder
de la naturaleza,
hasta el infinito,
lo justo,
para perder la cabeza.
Me encontrarás
allá,
en mi conciencia
sólo hay lugar
para colorear
los senderos de la
soledad.
¿Y tú?
¿Por qué vereda
pasearás?
Tu sonrisa me comenta
que hace tiempo
encontraste el surco,
donde las melancolías
quedan atrapadas
entre los arbustos.
Pisa fuerte
por tu senda de la felicidad
y, en el mar de la alegría,
me encontrarás.
Si vienes saldremos
a volar.
ayer?
¿Qué más da lo que seas
mañana?
¿Quieres saber quien soy
hoy?
Me encontrarás
allá,
donde los caminos
surcados,
forman perpendiculares de
felicidad.
Me encontrarás
allá,
donde el odio
no tiene un
lugar.
Me encontrarás
allá,
donde el cielo
sólo se viste de
libertad.
Me encontrarás
allá,
donde mis ojos
sólo saben de
los amaneceres que
vendrán.
Me encontrarás
allá,
donde el perdón
no es una mera
formalidad.
Me encontrarás
allá,
en aquel paraíso
donde mi sonrisa
no conoce el
final.
Búscame en el valle
que formó
el río de la libertad,
cuya corriente se
nutre de las penas
que ya no dolerán
y, la luna,
reflejada en la copa de los
pinos,
se bebe, cual copa de
vino,
la esencia de aquello que
fuimos.
Burlémonos del poder
de la naturaleza,
hasta el infinito,
lo justo,
para perder la cabeza.
Me encontrarás
allá,
en mi conciencia
sólo hay lugar
para colorear
los senderos de la
soledad.
¿Y tú?
¿Por qué vereda
pasearás?
Tu sonrisa me comenta
que hace tiempo
encontraste el surco,
donde las melancolías
quedan atrapadas
entre los arbustos.
Pisa fuerte
por tu senda de la felicidad
y, en el mar de la alegría,
me encontrarás.
Si vienes saldremos
a volar.
lunes, 8 de noviembre de 2010
No es un juego
Desengañémonos.
Ya no hay amor,
ni cariño,
ni ilusión...
En este juego,
nuestros sentimientos
son un tablero
sobre la mesa
y, en su izquierda,
como fichas,
nadando entre la desdicha,
nuestros corazones,
avanzando a trompicones,
y gana el número
más alto
que el azar
puso en los dados,
y, el único motivo
para querer continuar
es competir con la
persona a la que
(nos engañamos)
pretendemos amar.
¡No!
Nuestros sentimientos
no son un juego,
porque son de fuego.
¡No!
Simples fichas
no son nuestros corazones,
porque bombean pasiones.
¡No!
No quiero sacar ´
el número más alto, al azar,
en los dados.
¡No!
Las guerras no se
hacen con aquellos
a quienes amamos.
Para mí,
vivir,
no es competir,
sino compartir
y ser feliz;
no tenemos
que probarnos,
sino completarnos.
¡No!
He comprendido,
no quiero seguir jugando,
me retiro.
He ganado.
Ya no hay amor,
ni cariño,
ni ilusión...
En este juego,
nuestros sentimientos
son un tablero
sobre la mesa
y, en su izquierda,
como fichas,
nadando entre la desdicha,
nuestros corazones,
avanzando a trompicones,
y gana el número
más alto
que el azar
puso en los dados,
y, el único motivo
para querer continuar
es competir con la
persona a la que
(nos engañamos)
pretendemos amar.
¡No!
Nuestros sentimientos
no son un juego,
porque son de fuego.
¡No!
Simples fichas
no son nuestros corazones,
porque bombean pasiones.
¡No!
No quiero sacar ´
el número más alto, al azar,
en los dados.
¡No!
Las guerras no se
hacen con aquellos
a quienes amamos.
Para mí,
vivir,
no es competir,
sino compartir
y ser feliz;
no tenemos
que probarnos,
sino completarnos.
¡No!
He comprendido,
no quiero seguir jugando,
me retiro.
He ganado.
viernes, 29 de octubre de 2010
Es sólo una enagenación
Quisiera borrar tu mirada
azul
de mis entrañass
y no ver tu pelo
rubio
coloreando las pajas
y que los rayos
del sol
no me recordasen
cómo es
de bonita tu alma.
Quisiera que
dejases de ser
el ladrón de
mis sueños,
el patrón
que cortó
todos los telares
de mi universo.
Porque es absurdo,
porque no existes,
porque eres sólo
una sobrestimación
que mi enagenación
creó...
Y desde entonces,
todos mis telares
los corta el mismo
patrón
y todos mis sueños
los roba el mismo
ladrón.
¡Joder!
Quería olvidar
tu mirada
y no puedo,
porque veo su
reflejo
cuando me miro
en el espejo.
azul
de mis entrañass
y no ver tu pelo
rubio
coloreando las pajas
y que los rayos
del sol
no me recordasen
cómo es
de bonita tu alma.
Quisiera que
dejases de ser
el ladrón de
mis sueños,
el patrón
que cortó
todos los telares
de mi universo.
Porque es absurdo,
porque no existes,
porque eres sólo
una sobrestimación
que mi enagenación
creó...
Y desde entonces,
todos mis telares
los corta el mismo
patrón
y todos mis sueños
los roba el mismo
ladrón.
¡Joder!
Quería olvidar
tu mirada
y no puedo,
porque veo su
reflejo
cuando me miro
en el espejo.
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