Vamos a desenmarañar
los hilos
que nos ataron a la pereza.
Vamos a quebrar
al viento
que sustrae de las palabras, su belleza.
Vamos a imaginar
el dolor
que va disfrazándose de alegrías.
Vamos a soñar
al mundo
que se tinta de colores, fotografía.
Vamos a inventar
un tiempo
en que las manos hablan.
Vamos a inquietarnos
las miradas
que acarician, nos callan.
Vamos a desaprender
lo conocido;
la vida fluye, detrás el camino.
Pd: tronadísimas, mordiscos al mundo; mucho de nosotras, tal vez sea poco ¿y qué?
Un repaso de mi yo interno a través de la poesía... Algunos poemas pueden ser difíciles de descifrar. Busca el sentido más metafórico imaginable y hallarás el significado... A veces las musas se marchan, pero siempre hacen un esfuerzo para volver; de ahí la intermitencia en el tiempo de estos escritos. Espero que lo disfrutes tanto como yo cuando me desgarro escribiendo.
miércoles, 16 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
Corazas de hielo
Felina mirada, de acero
y parda la piel,
palpita en lo interno el aullido,
grito del alma, perra fiel.
Corazas de hielo,
por razón alzadas,
tapiaron, huidiza ánima, de fuego,
a modo iceberg.
¿Alguien lo puede ver?
Y sienten, gritan y desgarran
diástole y sístole, por dentro, cada pared.
Y se esconde,
miedosa y bloqueada,
sonríe y calla.
¡No te silencies, perra, grítales!
y parda la piel,
palpita en lo interno el aullido,
grito del alma, perra fiel.
Corazas de hielo,
por razón alzadas,
tapiaron, huidiza ánima, de fuego,
a modo iceberg.
¿Alguien lo puede ver?
Y sienten, gritan y desgarran
diástole y sístole, por dentro, cada pared.
Y se esconde,
miedosa y bloqueada,
sonríe y calla.
¡No te silencies, perra, grítales!
domingo, 6 de marzo de 2011
Corazones solitarios
Tu ira nocturna
ayudó, al fin,
a quebrar la tregua de mis lágrimas.
Te fuiste, hablé.
Pude ser capaz
de compartir mi llanto,
tal vez, buscaba un abrazo,
tal vez, por una vez, no quise ser sola
y mi realidad se sintió más sola que siempre,
un abismo invadido por cuatro silencios,
silencios que más que yo
gritaban, lloraban, desde dentro.
Me desgarré, por una vez
para hallar protección
y no, me hallé descarnada,
era inevitable,
libres de ser culpables,
su dolor, quizás,
era irrefrenable.
Pero al fin lloré
y, al callar,
miradas cómplices
compartieron el silencio.
No hubo abrazos,
no hubo palabras
mas la solidaridad
de nuestros corazones solitarios,
pudo percibirse invadiendo
el aire expirado por el silencio.
Ahora, cada uno de estos cinco,
girará sin ningún rumbo
en cada cama individual,
las almohadas absorben
tanto que callaron las almas;
yo, escribo
y el perro, nuestro perro,
lame mis mejillas de sabor a sal.
ayudó, al fin,
a quebrar la tregua de mis lágrimas.
Te fuiste, hablé.
Pude ser capaz
de compartir mi llanto,
tal vez, buscaba un abrazo,
tal vez, por una vez, no quise ser sola
y mi realidad se sintió más sola que siempre,
un abismo invadido por cuatro silencios,
silencios que más que yo
gritaban, lloraban, desde dentro.
Me desgarré, por una vez
para hallar protección
y no, me hallé descarnada,
era inevitable,
libres de ser culpables,
su dolor, quizás,
era irrefrenable.
Pero al fin lloré
y, al callar,
miradas cómplices
compartieron el silencio.
No hubo abrazos,
no hubo palabras
mas la solidaridad
de nuestros corazones solitarios,
pudo percibirse invadiendo
el aire expirado por el silencio.
Ahora, cada uno de estos cinco,
girará sin ningún rumbo
en cada cama individual,
las almohadas absorben
tanto que callaron las almas;
yo, escribo
y el perro, nuestro perro,
lame mis mejillas de sabor a sal.
jueves, 3 de marzo de 2011
Dueles, soledad
... Y si no hay mejor compañía que tú,
nunca me abandones.
Dueles, cuando el silencio se clava,
como astilla en la neurona,
recordando el calor de unas manos,
el palpitar de mi ombligo,
las noches al desnudo, los susurros.
Dueles, cuando todos marchan
y tus reproches invaden mi tímpano
y los segundos corren
y sigues conmigo.
Dueles, al despedirme de mi amante,
con los ojos en el presente
y un abismo en el mañana.
Dueles, porque aprendiste a desnudarme,
y sabes bien cómo hablarme, qué contarnos.
Dueles, porque no concibo los amores
cuando quieren robarte, a ti, que siempre
estuviste conmigo, sentí tu peso en cada almohada,
y aquel calor de tu cuerpo, me helaba.
Dueles, porque aprendí a concebir el amor,
exento de dependencias;
llibertad, contigo, independencia.
Dueles, más quédate, quédate
y no me dejes, soledad,
regálame cada amanecer tus silencios
y si no quiero
y si no me quieren, no hay miedo, estarás tú,
quédate siempre, no me dejes.
... Y si no hay mejor compañía que tú,
nunca me abandones.
nunca me abandones.
Dueles, cuando el silencio se clava,
como astilla en la neurona,
recordando el calor de unas manos,
el palpitar de mi ombligo,
las noches al desnudo, los susurros.
Dueles, cuando todos marchan
y tus reproches invaden mi tímpano
y los segundos corren
y sigues conmigo.
Dueles, al despedirme de mi amante,
con los ojos en el presente
y un abismo en el mañana.
Dueles, porque aprendiste a desnudarme,
y sabes bien cómo hablarme, qué contarnos.
Dueles, porque no concibo los amores
cuando quieren robarte, a ti, que siempre
estuviste conmigo, sentí tu peso en cada almohada,
y aquel calor de tu cuerpo, me helaba.
Dueles, porque aprendí a concebir el amor,
exento de dependencias;
llibertad, contigo, independencia.
Dueles, más quédate, quédate
y no me dejes, soledad,
regálame cada amanecer tus silencios
y si no quiero
y si no me quieren, no hay miedo, estarás tú,
quédate siempre, no me dejes.
... Y si no hay mejor compañía que tú,
nunca me abandones.
lunes, 28 de febrero de 2011
En nombre de "su Señor"
Rompen, en nombre de "su Señor",
las venas de la inocencia.
En su casa sagrada,
promueven la moral,
cohíben la blasfemia,
transforman los placeres en pecados,
claman la bondad, la paz,
la esperanza...
Mientras, sus corderos feligreses,
creen sus voces, escuchan
con los sentidos en estado inconsciente,
tapiados, bloqueados,
atención exclusiva para
el embuste sacerdotal,
depositando, a su vez, buena parte
de sus ingresos, cada domingo
en los cepillos
extendidos por los pueriles monaguillos.
Cesto de la castidad lleno y,
tras las santas figuras,
el falo de la falacia
rompe, en nombre de "su Señor",
la vena de la inocencia
al pueril monaguillo.
las venas de la inocencia.
En su casa sagrada,
promueven la moral,
cohíben la blasfemia,
transforman los placeres en pecados,
claman la bondad, la paz,
la esperanza...
Mientras, sus corderos feligreses,
creen sus voces, escuchan
con los sentidos en estado inconsciente,
tapiados, bloqueados,
atención exclusiva para
el embuste sacerdotal,
depositando, a su vez, buena parte
de sus ingresos, cada domingo
en los cepillos
extendidos por los pueriles monaguillos.
Cesto de la castidad lleno y,
tras las santas figuras,
el falo de la falacia
rompe, en nombre de "su Señor",
la vena de la inocencia
al pueril monaguillo.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Transformando las rutinas
La rutina
se limita a una suma de momentos
banales y efímeros,
momentos
que producen sentimientos
de vacío, superficie. Por contra,
cada momento se compone
de ingentes partículas:
cada voz, cada mirada,
cada sonrisa, cada gesto,
cada olor, cada detalle...
partículas,
disociadas por la eternidad
de nuestra mente
que transforman cada instante
en un vuelo íntimo,
transformando
la banalidad de lo efímero
en la intensidad de lo infinito,
navegar por parajes cerebrales
hasta alcanzar rincones recónditos,
contemplando la inmensa profundidad
del alma.
Mientras la inercia fluye,
esos momentos, sus partículas,
nuestra mente y su alma,
ejercen introspecciones
que vagan por lo perenne
de nuestro cuerpo caduco.
Pd: modos de transformar el plastante tedio de todos en las maravillas de cada uno.
se limita a una suma de momentos
banales y efímeros,
momentos
que producen sentimientos
de vacío, superficie. Por contra,
cada momento se compone
de ingentes partículas:
cada voz, cada mirada,
cada sonrisa, cada gesto,
cada olor, cada detalle...
partículas,
disociadas por la eternidad
de nuestra mente
que transforman cada instante
en un vuelo íntimo,
transformando
la banalidad de lo efímero
en la intensidad de lo infinito,
navegar por parajes cerebrales
hasta alcanzar rincones recónditos,
contemplando la inmensa profundidad
del alma.
Mientras la inercia fluye,
esos momentos, sus partículas,
nuestra mente y su alma,
ejercen introspecciones
que vagan por lo perenne
de nuestro cuerpo caduco.
Pd: modos de transformar el plastante tedio de todos en las maravillas de cada uno.
domingo, 20 de febrero de 2011
Llanto interno
Hay días de tamaña lucidez
y
días de disyuntiva abstracción.
Los unos, aleccionan,
los otros, como hoy, son introspección.
Dicen que lo que no fue en lágrimas,
fue en suspiros,
mi almohada apenas mojada,
pero el suspiro, ahoga.
No puedo hablar y contarlo,
el dolor por el mundo es ingente.
Los daños por
la gerra, el hambre,
el llanto, la lapidación,
el maltrato, la violación,
el asesinato, lo ausente.
La impotencia de verlo,
callada y con puños cerrados,
el suspiro
¿qué elijo?
¿ser alguien y paliar
la injusticia con meros parches?
¿o quedarme cuidando a los míos?
Dudas de esta introspección,
escozor por lo ajeno,
llanto interno,
finalmente, simple silencio.
Y me quedo sola, para comprenderlo
y me dejan sola, al no entenderlo
nadie puede escuchar
el pálpito desangrado de mi corazón
al rojo,
llanto interno.
Infinita sonrisa,
contagiando alegría,
aunque por dentro, llore,
llanto interno.
Porque el egoísmo humano
olvida el sufrimiento ajeno,
llanto interno.
Buscando la unión,
la cooperación, la lucha,
la comprensión
y sólo encuentro llanto interno.
y
días de disyuntiva abstracción.
Los unos, aleccionan,
los otros, como hoy, son introspección.
Dicen que lo que no fue en lágrimas,
fue en suspiros,
mi almohada apenas mojada,
pero el suspiro, ahoga.
No puedo hablar y contarlo,
el dolor por el mundo es ingente.
Los daños por
la gerra, el hambre,
el llanto, la lapidación,
el maltrato, la violación,
el asesinato, lo ausente.
La impotencia de verlo,
callada y con puños cerrados,
el suspiro
¿qué elijo?
¿ser alguien y paliar
la injusticia con meros parches?
¿o quedarme cuidando a los míos?
Dudas de esta introspección,
escozor por lo ajeno,
llanto interno,
finalmente, simple silencio.
Y me quedo sola, para comprenderlo
y me dejan sola, al no entenderlo
nadie puede escuchar
el pálpito desangrado de mi corazón
al rojo,
llanto interno.
Infinita sonrisa,
contagiando alegría,
aunque por dentro, llore,
llanto interno.
Porque el egoísmo humano
olvida el sufrimiento ajeno,
llanto interno.
Buscando la unión,
la cooperación, la lucha,
la comprensión
y sólo encuentro llanto interno.
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